Por Félix Adrián Alvarado
El proyecto de Futbol con Corazón (FCC), Fundación Barça y Scotiabank cumple dos años y beneficia a más de 230 niñas y niños en la comunidad Lomas de la Primavera en Guadalajara, Jalisco.
El futbol puede cambiar más allá de un marcador. En Lomas de la Primavera, por ejemplo, una comunidad de Guadalajara que enfrenta problemas de inseguridad y violencia, el balón se convirtió en una herramienta para fomentar valores, fortalecer la convivencia y dar nuevas oportunidades a niños, niñas y jóvenes.
Marc Crosas, exfutbolista del FC Barcelona y de la maquina cementera de la Cruz Azul, y Danilo de la Pava, ejecutivo de Scotiabank, compartieron los avances del proyecto que impulsan junto con la Fundación Barça y Futbol con Corazón (FCC), una iniciativa que busca transformar la vida de niñas, niños y de sus familias.
Más allá de la cancha
Para Crosas, uno de los mayores logros ha sido ganarse la confianza de los habitantes y conseguir que las familias se involucren en las actividades de los menores.
El proyecto no solo ofrece un espacio para jugar, también promueve valores que los menores pueden aplicar en su vida diaria.
“Cuando le ofreces que a través del deporte a tus hijos puedan crecer, puedan inculcarle otro tipo de valores a los que habitualmente se respiran en ese barrio”, explicó.
Entre las historias de vida que más lo marcaron está la de Alan, un joven de 17 años que destaca por ayudar a sus compañeros. Aunque ya va de salida quiere continuar ligado al programa, pero como instructor.
“Normalmente estamos acostumbrados que en este tipo de comunidades los más grandes son los más gandallas, los que más se aprovechan de los más jóvenes, los que menos cuidan y aquí es todo lo contrario”, relató Crosas.
El joven Alan está cerca de terminar su participación por edad, pero quiere convertirse en un ejemplo para las nuevas generaciones. Una decisión que emocionó al exfutbolista.
“Lo que quiere es él formar parte directa o indirectamente de la fundación para poder él ser hoy maestro, profesor de los niños que vayan entrando y ser ejemplo, y a mí, se me enchina la piel”, confesó.
Una metodología para la vida
De la Pava explicó que el programa va más allá de organizar partidos y entrenamientos. Su metodología busca desarrollar habilidades y valores que ayuden a los menores no solo dentro de la cancha, sino también en su vida cotidiana.
“La mayoría de los seres humanos tiene buenas intenciones y dice vamos a ayudar a estos niños, pero la permanencia y el resultado no es igual que cuando tú tienes una metodología definida que permite fortalecer habilidades específicas”, señaló.
Del mismo modo, Marc aclaró que el objetivo no consiste en formar futbolistas profesionales. Es decir, ofrecer herramientas para que los participantes (niños y niñas) tomen mejores decisiones en su vida adulta. Para explicarlo, recurrió a dos estrellas del Barcelona: Lionel Messi y Lamine Yamal.
“No estamos intentando preparar nuevos Messi, ni nuevos Lamine Yamal, ni nuevos Rafa Márquez, ni nada, aquí estamos preparando o dándole mejores herramientas a esos niños para que cuando lleguen a la vida adulta pueden tomar mejores decisiones, pero las metodologías de trabajo son muy parecidas a cómo sí trabajó Leo Messi y a cómo sí trabajó Lamine Yamal y a cómo me tocó trabajar a mí”, afirmó.
Inclusión dentro y fuera de la cancha
La participación de las niñas y mujeres es uno de los objetivos importantes del el proyecto. Marc Crosas destacó que ellas no solo entrenan junto a los niños, sino que también dirigen actividades y asumen responsabilidades de líderes.
“Las niñas se relacionan de la misma forma, ellas incluso dirigen un entrenamiento de la misma forma”, comentó.
De la Pava explicó en la misma línea que los campeonatos impulsados por las organizaciones fomentan la igualdad. En la categoría sub-11, por ejemplo los equipos deben mantener al menos a dos niñas en el campo. Además, cuentan con una competencia sub-14 exclusiva para ellas.
“Es impensable que las niñas no participen y no lideren dentro de los procesos que estamos desarrollando, en la sub-11 equipo que no tiene dos niñas en el campo no juega”, recalcó.
A dos años de que el proyecto se puso en marcha, el desafío es mantener el crecimiento y llegar a más familias. En Lomas de la Primavera, el resultado no se mide en goles, sino en los valores y las herramientas que niñas, niños y jóvenes adquieren para construir un mejor futuro y transformar sus vidas.
